Lumina necesitaba una identidad que reflejara su filosofía: claridad, calidez y sofisticación sin pretensión. El resultado es un sistema visual que se mueve entre lo mínimo y lo expresivo.
El concepto parte de la luz como metáfora central: iluminar ideas, dar claridad al caos, encontrar lo esencial. La paleta refleja esa dualidad entre lo cálido y lo neutro.
El sistema tipográfico combina una sans-serif geométrica para titulares con una serif humanista para cuerpo de texto — contraste moderno pero accesible.